Una historia de esfuerzo, solidaridad y resiliencia
A las 7:34 de la mañana, un terremoto de magnitud 7,4, con epicentro en San José del Palmar, Chocó, y una profundidad de 103 kilómetros, sacudió gran parte del país. El sismo y sus réplicas dejaron huellas en viviendas, edificaciones y escenarios deportivos, alterando la vida de muchas familias.
Nuestra querida Pereira, morena, trasnochadora y querendona, vivió momentos de angustia e incertidumbre. Entre los lugares afectados estuvo nuestro hogar deportivo: la Liga Risaraldense de Gimnasia.
Cuando nuestro gimnasio cambió
Los graves daños en el techo transformaron el espacio donde nuestras niñas entrenaban, aprendían a confiar en sí mismas y descubrían que cada caída también podía convertirse en una oportunidad para levantarse.
El gimnasio ya no podía funcionar como antes y la competencia nacional estaba cada vez más cerca. Sin embargo, nuestras gimnastas eligieron continuar.
La gimnasia les había enseñado que caer no significa quedarse en el suelo, sino encontrar la fuerza para volver a ponerse de pie.

La solidaridad nos permitió seguir
En medio de la incertidumbre, la Liga Risaraldense de Pesas nos abrió sus puertas y nos brindó un espacio para continuar la preparación.
A ellos les expresamos nuestro más sincero agradecimiento. Su solidaridad nos recordó que el deporte también es unión, compañerismo y familia; que, cuando una institución extiende la mano, los sueños encuentran un lugar donde seguir creciendo.
Las condiciones cambiaron, pero no la determinación de nuestras niñas. Cada entrenamiento se convirtió en una muestra de disciplina, amor por la gimnasia y valentía.
Para algunas deportistas, el golpe fue aún más profundo: perdieron sus viviendas y tuvieron que enfrentar, junto con sus familias, momentos de enorme incertidumbre. A pesar de todo, no renunciaron a sus sueños.

Rumbo a Ibagué
Del 19 al 23 de agosto de 2026, nuestras gimnastas participaron en Ibagué en el Campeonato Nacional USAG Masificación de Gimnasia Artística Femenina.
Llegaron con sus uniformes, sus ilusiones y los nervios propios de una gran competencia. Pero también llevaron consigo la historia de una ciudad afectada, de un gimnasio herido, de familias que siguieron creyendo y de una institución que encontró solidaridad para continuar.
Algunas llegaron después de perder sus hogares. Por eso, más allá de cualquier resultado, ya habían alcanzado una victoria inmensa:
No se rindieron.
Detrás de cada gimnasta hay una familia
Esta historia también pertenece a sus papás y mamás: a quienes madrugan, acompañan, esperan, hacen sacrificios y buscan cada día la manera de que sus hijas sigan entrenando.
Después del terremoto, muchas familias tuvieron que reorganizar sus vidas, enfrentar pérdidas importantes y comenzar de nuevo. Aun así, continuaron respaldando a sus niñas y haciendo posible su participación en la competencia.
Gracias, papás y mamás, por sostener sus sueños cuando las circunstancias parecían querer apagarlos.
Cada viaje, cada esfuerzo y cada palabra de ánimo hizo parte de este camino. Porque una gimnasta nunca llega sola a una competencia: en cada presentación también viaja el amor, la esperanza y el sacrificio de toda una familia.
Una lección de valentía
Queridas gimnastas:
Estamos orgullosos de su disciplina, de su compromiso y de la valentía que demostraron. Orgullosos de cada hora de entrenamiento, de cada rutina repetida, de cada caída y, sobre todo, de haber continuado cuando todo parecía estar en contra.
Ustedes vieron cómo el terremoto afectó a Risaralda, a Pereira y a nuestro gimnasio. Algunas enfrentaron, además, la pérdida de sus viviendas y cambios profundos en sus vidas. Tuvieron que adaptarse a nuevas condiciones, pero siguieron avanzando.
Porque en la gimnasia se aprende a caer, pero, sobre todo, se aprende a levantarse.
Y ustedes se levantaron.
Nuestra Liga sigue de pie
Nuestro gimnasio necesita ser reconstruido y todavía queda un largo camino por recorrer. Sin embargo, el terremoto no pudo derrumbar nuestros sueños.
La Liga Risaraldense de Gimnasia está hecha de niñas que sueñan, familias que apoyan, entrenadores comprometidos e instituciones solidarias. Está construida con esfuerzo, esperanza y la convicción de que cada dificultad puede convertirse en una oportunidad para fortalecernos.
Reconocemos el compromiso de Alexander Betancur Cardona, presidente de la Liga Risaraldense de Gimnasia, y de todo el equipo administrativo, que trabaja incansablemente para encontrar soluciones a las afectaciones del gimnasio y permitir el regreso de nuestras deportistas en las mejores condiciones.
Con el apoyo de toda la comunidad:
Seguiremos entrenando.
Seguiremos soñando.
Seguiremos reconstruyendo nuestra Liga.
Nada pudo detenerlas
Para muchos, Ibagué fue una competencia. Para nosotros, fue la prueba de que la perseverancia puede abrirse camino incluso en medio de la adversidad.
Fue la victoria de unas niñas que, después de enfrentar pérdidas, incertidumbre y cambios profundos, encontraron la fuerza para volver a ponerse de pie y seguir adelante.


Felicitaciones, gimnastas.
Nuestra ciudad y nuestro departamento vivieron momentos difíciles. Nuestro gimnasio sufrió daños. Algunas familias perdieron sus viviendas.
Pero aquí estamos.
Seguimos de pie.
Seguimos entrenando.
Seguimos creyendo.
Porque un terremoto pudo afectar nuestro gimnasio y cambiar la vida de algunas familias, pero jamás podrá derrumbar los sueños de nuestras niñas.
